estudio Q 1

El primer encuentro de Estudio Q se realizó en el Centro Cultural España Córdoba, el día 23/07/2014.

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Crónica sobre la noche de ESTUDIO Q -1-

por Álvaro Colazo

Como ir al cine pero no. O mejor dicho: como ir al cine a ver un documental sobre personajes de un pasado tan cercano que hasta podría llamarse presente. O quizás también, como presenciar el futuro de las presentaciones literarias: el escritor nos habla de su obra desde la cotidianeidad pura, desde su sillón, tomando su mate, con sus perros encima, o mientras ve un partidito en un bar. Y hasta podría decirse que asciende a poco menos que un estatus mítico simplemente por su ausencia. No está (bueno, sí estaban, pero también podría ser que no) y eso ya nos hace relacionarnos con él desde otro lugar.
Aunque también podría pensarse como una conversación por skype (salvando los tiempos diferidos y el arte de edición) en el que por fin le hacemos las preguntas que durante las presentaciones no podemos/debemos/queremos hacerle al tipo que está arriba con un micrófono en la mano.

Maigua nos avisa que hay dos Estudios Q por venir, y con planes de otros en carpeta. Explica más o menos de qué se tratará el evento, qué hay detrás de esa idea, y cómo siguen apostando por la movida cultural. Sánchez Delgado deambula cámara en mano, intentando captar en los rostros de los asistentes algún gesto de incertidumbre. Creo que nadie sabía a ciencia cierta de qué se trata todo esto.

Experimentemos, entonces.

Primer episodio: Comamala

Si algo caracterizó a esta primera parte, es el ojo en plano detalle de Oviedo. Los conceptos, las ideas, las anécdotas y reflexiones de Alexis se acompañaban de imágenes macro desperdigadas por la casa (y que conforman la identidad del hogar que meticulosamente armó con los años Comamala) y que a su vez también acompañaron a la conformación de ese hombre de barba que nos hablaba sobre sus tiempos, sus desengaños, sus influencias, su forma de percibir la realidad de las cosas, y procesarlas ahí mismo, en su casa de Barrio Pueyrredón. La inspiración cae como una moneda, mientras uno de los perros se eyecta en busca de algo que se nos escapa a todos.

Segundo episodio: Cuqui

Argentina jugó la semifinal del Mundial contra Holanda, un miércoles por la tarde. Un bar con el partido de fondo fue el escenario perfecto para que Cuqui siga siendo Cuqui, pero reflejada en la lente de Moreno. Cuqui no se puede quedar quieta. Cuqui piensa en voz alta qué es la literatura y no encuentra definiciones, entonces sale a la calle y arma un picado con dos o tres chicos y una pelota, mientras explotan bombas de estruendo a su alrededor. Maxi Rodriguez convierte el penal de la victoria y ella está en balcón, esta vez los espíritus se equivocaron; no importa porque ella es feliz con ese resultado. La entrevista debe seguir, pero Cuqui se saca de encima las preguntas como moscas molestas, porque no hay estructuras para esta chica que no puede, ni quiere, ni debe dejar de escribir.

Tercer episodio: Natale

Para bailar la bamba se necesita un flaco que se siente en una silla de plástico, en un patio como cualquier otro patio de Alberdi, y rodeado de naranjos y perros nos diga que la literatura es todo, es todo. Para bailar la bamba se necesita una cámara que permita captar qué es y qué no es ese todo en el que Natale elige envolverse, y desde esa trinchera disparar procesos, conceptos, ideas, mientras las cuerdas de Bosques completan un paisaje que coquetea entre lo cotidiano y lo onírico. Para bailar la bamba. Y arriba y arriba.