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Editorial Nudista se adapta a los tiempos que corren con algunas estrategias curiosas: e-books, un servicio de streaming y la impresión de libros por demanda.

Por Victoria Conci

Hasta hace unos años era común ver a personas que leían libros en los colectivos o bares. Incluso de esos ejemplares pesados que ponen a prueba la resistencia de bolsos o carteras.

Pero los tiempos son otros y ahora las pantallas de los celulares cambian no sólo el soporte, sino también los hábitos de lectura. En este contexto, el sector editorial se vio obligado a plantear nuevas estrategias de producción, logística y difusión. Para muchos emprendimientos independientes, este nuevo orden implicó menos ventas de libros impresos, pero a la vez un mundo de posibilidades en cuanto a soportes y formatos alternativos.

Un caso local de una editorial que supo adaptarse a los tiempos que corren es Nudista, que dirige el escritor Martín Maigua.

Nuevas posibilidades

El editor cuenta que, al momento de comenzar el proyecto, los desafíos eran construir un catálogo, pensar en qué autores publicar, cuántos libros imprimir, cómo sería la logística, la difusión. Y si bien esos retos siguen vigentes, se han sumado otros, como el avance tecnológico.

En este sentido, Nudista viene trabajando sobre las posibilidades que brindan los diferentes soportes y los formatos digitales, siguiendo el ritmo de los cambios que vive el sector.

Primero, fueron los e-books y la venta de libros a través de una tienda virtual, luego llegó la impresión por demanda y una biblioteca digital que funciona como un “Netflix de libros de Nudista”.

“Creo que hay un prejuicio sobre las publicaciones digitales. No tienen menos valor que las impresas. Los libros tienen que estar en la mayor cantidad de formatos y plataformas posibles para ser más accesibles”, dice Maigua, y recalca la importancia de no pensar el libro electrónico en función de si es redituable económicamente o no.

“Me pone contento cada vez que se vende un e-book porque eso da cuenta de que hay gente que lee en formato digital, y me interesa más que se lea que que se venda. Claro que la editorial se tiene que sostener y para eso los libros deben venderse, pero antes prefiero que sean de fácil acceso y se lean”.

La más flamante innovación de Nudista es la Biblioteca Digital, una plataforma de lectura por streaming que permite acceder al catálogo de la editorial. Como un “Netflix literario”, el sitio permite consultar los libros disponibles con sólo registrarse, y abonando 39 pesos al mes se puede leer la propuesta de poesía, de novelas y de cuentos de la editorial. También hay una opción prepaga por un solo mes a 69 pesos y algunas opciones temporales de libros gratis.

La Biblioteca Digital se suma a los e-books que la editorial ofrece desde 2013. Disponibles en formato Epub y Mobi, los libros electrónicos son una alternativa económica en épocas de crisis y una alternativa para las nuevas generaciones que no sienten especial apego por el papel.

“Creo que no hay un lector exclusivo de libros digitales, pero sí un lector fiel al papel. Pero es una realidad que los libros están cada vez más caros y eso limita el consumo. No sé si ese lector se va a trasladar a lo digital, pero está la posibilidad y eso es a lo que yo quiero atender”, explica Maigua.

“On demand”

Con miras a expandirse geográficamente y a ofrecer una alternativa a los que todavía prefieren el olor a papel, Nudista también se sumó a la impresión por demanda. Se trata de un sistema de distribución “uno a uno”, donde el libro primero se vende y luego se imprime.

A través de plataformas disponibles en varios países del mundo, el usuario compra el libro que quiere, se manda el pedido a una imprenta, se imprime y se envía al lector. El sistema que articula esta red es Bibliomanager y, según aclara Maigua, tiene parámetros que hacen que los libros sean iguales a los que se imprimen en el lugar de origen de la editorial.

“Los beneficios de este sistema es que resuelve el tema de la logística y de la distribución. De otra manera yo no podría llegar a España, por ejemplo”, cuenta el editor, que ya tiene a una persona trabajando allí para darle impulso a Nudista. Algo impensado para la editorial si no fuera por las muchas posibilidades que ofrece internet, los nuevos soportes y los formatos digitales. Además, claro, de la naturaleza inquieta de un editor.

Fuente: LAVOZ

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